Animal

Hay algo en el aire,

pero, no es en el aire.

Hay algo en la tierra,

pero, no es en la tierra.

Hay algo en el agua,

pero, tampoco es en el agua.

Es dentro.

Hay algo dentro,

que se mueve.

O quizá, era antes

cuando se movía,

y ahora,

está tan quieto que

por fin puedes verlo.

Es un animal.

Hay un animal,

dentro de cada uno de nosotros,

luchando por salir.

O quizá no lucha,

solo suspira tranquilo,

esperando ser visto.

Hay un animal,

dentro de cada uno de nosotros,

y no es un juego al que decidiste jugar,

es el principio de la raza,

humana, demasiado humana,

y por eso,

te necesito, animal.

Despréndeme la esencia de aquello que ya he olvidado.

La fuerza que movió montañas y esculpió la realidad

es ahora un aroma que nadie puede enmascarar,

pues se muestra tal y como es.

Un rugido que mueve las mareas,

y destruye

aquello que construiste para encerrar al animal.

Está dentro,

esperando ser visto.

Eres tu,

eres lo que mas querías

y lo que mas odiaste,

pero aun te reconoces,

animal.

Niña Esdrújula

Crees que tienes que sufrir para tener algo que contar?

niña que contienes el lazo del mundo entre tus piernas,

que se mueven en la carrera cuya salida es la meta,

sin despegarse del suelo que te vio nacer.

Te vestías de rojo en los cumpleaños de los muertos,

aprendiendo a nadar sin tocar el agua

o una escalera sin peldaños

que lleguen hasta el fondo de tu mirada,

desde el bosque de cristal mellado,

contemple un lago en el valle que forman

tu nariz y tus ojos.

Crees que miento cuando digo que te conozco?

niña que inventas lo que no entiendes,

y vomitas estrellas que la gente contempla,

arañando en el interior de tu boca que

miente!

sigue mintiendo,

solo los mudos hablan con la certeza de no equivocarse,

miente!

quien eres, niña?

solo su vientre lo sabe.

Es una palabra o una imagen lo que quieres robarme?

niña, me preguntas, como buena madre.

Es el interrogante que invita al nuevo misterio

o la comunión de los que vuelan.

Guarda el secreto en la frente, niña

y nadie verá lo que haces.

El río de plomo

Quiero que

Quiero

Quiero y amo

Amo y …

Amo y señor

Amo y esclava

Esclavo y ama

Ama, escucha, observa, distingue

El bien del mal

Lo bueno de lo malo

Lo dulce de lo amargo

Lo que te viste y te desnuda

es tan fuerte que no puedes controlarlo

Pervierte la realidad y …

Ama, escucha, sueña, sueña despierto

Pues

Podras acordarte de lo que sueñas

Sueña

Sueña despierto y

Cuéntame lo que has soñado

Dime lo que pasa con este mundo que no conozco,

No creo que lo cotidiano sea mejor, creo

Creo y espero que puedas comprender …

Que puedas comprender que no es igual querer

que amar

Que no es igual querer que poder

Cambiar las cosas

Vacias los bolsillos y

ya estaban vacios

Vacios, mejor, si, mejor

Ahora, podras llenarlos

Escribes

Escribes poesía

Escribes poesía

Escribes poesía? Las seis letras peor combinadas de la historia

Dieron lugar al aburrimiento

Pon la mano en el fuego

y dime que no quema

Dime que no quema

Rompe el cántaro y báñate en la fuente

Rompe y escucha

Escucha el rio y observa el metal liquido

De plomo derretido eres

Y escupes

A los que no son capaces de creer en lo que viene

Escupes

A los que no pueden comprender

que lo real es mas

Mas

Mas

Mas, escucha, las cosas son mas …

Escucha, a la cruz le sobra

lo que tu guardaste

Levántate, levántate!

Escucha, levántate!

Mi palabra cambia

Cambia?

Cambia y se va

De visita a otro mundo

Para volver

Vuelve y cuéntame lo que has visto,

Asi

Asi yo también habré ido

Y

Asi, asi es como penaba que iba a pasar,

Y asi paso,

Y asi paso porque asi pensaba que iba a pasar,

Vete

Vete

Grita la palabra que enciende la tormenta

Vete

Vete

Deja huérfanos a los que siguen intentando destruir los muros

Vete

La vibración delatara la huida del que lleva en sus pies las semilla del caos y el desorden

Quizá las cuerdas

Sigo pensando,

sigo pensando lo mismo.

La voz me persigue y sigue insistiendo,

me convierte y me convierto,

se repite y me repito.

Quizá ese sonido

es un lamento,

quizá las cuerdas

son demasiado finas para verlas,

quizá las cuerdas.

Quizá mi movimiento no se parece en nada a como lo habías imaginado,

y las cosas que funcionan funcionan porque funcionan

y no hay nada que explicar,

nada que explicar,

solo sentir y contemplar como pasa.

 

El veneno no descubre verdades,

pero crea perspectiva

y enloquece al mas cuerdo,

y quizá,

quizá las cuerdas sean demasiado finas,

quizá las cuerdas.

Quizá la mirada se quedo olvidada

cuando llamaste a la puerta,

quizá la mirada se llevo mis ojos,

y ahora,

ahora son cuatro los que eran cinco,

y ahora

me pregunto

que pasaría si,

rodando cuesta abajo,

decidiese

que no quería tirarme.

 

La gravedad de las cosas

es siempre la misma,

casi diez si mal no recuerdo,

y recuerdo que las cuerdas,

quizá,

son demasiado finas para verlas,

quizá las cuerdas.

Quizá la mano que te empuja,

quizá el aliento en rojo pasión

y las horas compartidas,

son demasiado finas para verlas.

 

Espero que no.

Espero que el color,

espero,

sinceramente espero,

no el alimento,

no el concierto,

no el dibujo guardado en la libreta del colegio.

Espero,

sinceramente,

la mano,

el aliento,

la pasión,

las horas compartidas,

la explosión y el aprender,

la herida que fortalece mis rodillas,

y quizá,

quizá las cuerdas.

Musa Muchacha

La mascara debe ser utilizada no como un escudo.
La hoja sobre la que flota tu mirada,
se convierte en la hiedra de mi alma
y sorprende en el recorrido,
pues pareciera que conoce
los rincones más ocultos.

Musa de las estrellas,
o de todas las cosas que me pasan,
cuerpo humano inventado para ver pasar el tiempo,
enamórame con el perdón
de las cosas que nunca se dijeron,
destello suficiente para alumbrar un barrio entero,
el humo que sale de tu boca se coció a fuego lento.

Cortina constante que se enreda
en el aguijón del erizo
que recorre de noche los tejados.
Carisma que roza
la confianza y vaga
tranquila en los labios.

Sabana opaca
que se cubre de luciérnagas,
encadenadas al cielo que las mira
y se enrojece de orgullo con la visita.

Musa muchacha,
acaso no recuerdas
que dejaste guardada la médula
debajo del árbol en el que,
encaramada,
duermes cada noche.

Musa muchacha,
creías escuchar una sirena mientras cantabas,
y una sirena escuchaste.

El laberinto

Que ha pasado?
donde está la música?
donde los acentos incorrectos o los puntos de vista acertados?
Contemplé los cristales en lo alto del muro
y me dí cuenta de que nadie podría saltarlo sin derramar.

El señor de las máscaras perdió las facciones que no conocía
y se quedó en una tierra de repeticiones,
de cristales rotos con el trato,
de piernas que caminan solas y suelos que no te tragan en el momento adecuado.

Por qué nadie me quito la venda de los ojos al salir de tu estómago?
Los lobos me miran asustados del estallido,
las palabras se repiten y los sonidos me engañan,
como un saco de huesos rotos
o una mano que toca la nuca de los que ascienden.

Solo los locos bailan.
Hay un extraño que conoce el laberinto y ha llamado a tu puerta,
pero todo suena igual.

El devenir se ha parado y
esperas en el eco, en la selección natural de la luz,
en el enfoque adecuado.
Pupilas como canicas bajando por el contorno,
ropajes invisibles y especias en las manos.

que se ha ido?
Indiferencia.
Los espacios vacíos se han llenado,
y el vaso cambia los ejes de su existencia,
las voces saltan de su escondite,
los silencios abren las ventanas
y entra un aire frío.

No hay lugar más árido
que la rendija que dejan los labios del mensajero
al darte la noticia,
el mensaje de castillos construidos con el aceite de los sueños
o la unión de los susurros en un gemido que se desata.

¿Cuándo dejamos de abrazar el aire que, reposado,
dormía bajo la batuta de los invisibles?
La oscuridad no llega a los rincones del cuerpo
que se muestran en rebeldía.

Sin duda, la palabra del extraño
se convierte en el asalto de los ningunos,
aquellos que no utilizaron el arma
que se carga con las lágrimas de los que ríen.

¿Dónde están los cuerpos
de los que se creían preparados para la batalla?
No tuvieron tiempo de comprender,
cuanto costaban sus vidas.